miércoles, 10 de diciembre de 2014

Capitulo 2 Parte 2: ¿Perdidos?

-¿Enserio pensaste que me habia dormido?- dijo la castaña sonriendo.

-La verdad es que no- mintió- no me lo crei ni un poco.

-Oh vamos, los dos sabemos que te engañé.

-¿Es muy difícil para ti guardar silencio?

-¿Cuánto falta para llegar? Hace rato que estoy aqui arriba y no es algo que me guste.

Leon rodó sus ojos fastidiado, a parte de que estaba perdido y no le habia dicho nada aún,  tenia que aguantarla preguntando cual niña pequeña*¿Ya llegamos?*

Violetta se sintió incomoda sobre su hombro. Le dolía la panza por haber pasado varios minutos en la misma posición. Intentó acomodarse escuchando al chico rezongar. Y ahi es cuando lo vió. Brillaba con la poca luz del sol que quedaba, rápidamente tomó el objeto en sus manos. Sacó la bateria del bolsillo del jean y la observó cayendo en la cuenta de lo que se trataba.
¡La habia engañado! Seguramente tenia señal, seguramente la segunda vez que le preguntó seguia teniendo pero el no quiso que se fuera tan rapido.
¡Ese maniático loco que solo queria alzarla y seguro ahora la está llevando a su cueva de drogas y...! ¡Y ella le entregó su confianza!

-¡Maldito bastardo, bajame ahora mismo!- chilló.

-¿Por que me insultas? Te recuerdo que soy yo el que te esta cargando a un hospital por tu estupido dolor de tobillo.

-¡Bajame ahora sino quieres que grite!- respondió con furia.

La bajó suavemente hasta que ella pudo valerse por si misma y caminó con un pie hasta el cordon de la calle.

-¡¿Por que carajos esta bateria ( indicó con su mano) estaba en tu bolsillo?!

-¿Es por eso que quisiste que te baje?

-¡No me cambies de tema!- exclamó echando humo- ¿Que quieres? ¿Me vas a secuestrar?¿Quieres algo de mi fortuna? Ten mi reloj - entonces se puso en marcha psra sacarse el objeto- aqui tomalo!

Leon movió su cabeza sonriendo ampliamente. ¡Si que estaba loca! Se acercó hasta el donde estaba tirado y lo tomó. Lo miró haciendose el interesado.
El tambien provenía de una familia con dinero. Su padre era abogado, uno de los mejores de Buenos Aires y vivía viajando debido a que era contratado en el exterior. Su madre era contadora y tenia una empresa dedicada a la fabricación y venta de pinturas. Nunca le faltó nada. Ese reloj, no era nada de lo que no haya visto antes.

-Eres tonta, ¿eh?- dijo riendo- si yo hubiera querido secuestrate o robarte, ¿No crees que ya lo hubiera echo?

-¿Me vas a decir en donde estamos?- preguntó - este lugar tiene mala pinta y ensima no quieres colaborar para que lleguemos en auto a un hospital decente.

El la miró en silencio esperando que continuara.

-¿Por que no quisiste usar tu móvil?- dijo finalmente.

Pensó un montón de cosas como *Estas re buena*, *Queria escapar de mi insoportable novia y su cumpleaños y de mi madre*, pero solo pudo decir:

-Porque si y ya- sentenció.

Violetta junto las cejas. ¡Como deseaba estar en su casa con su papá!

-¿Donde estamos?- insistió.

-Me encantaria decirtelo pero no lo se- respondió- estamos perdidos.

-Perdona, me pareció oir que dijiste la palabra perdidos.

-Pues, asi es- afirmó con poco entusiasmo.

Después de un rato en que ninguno hablaba, Leon rompió el silencio.

-Me late que vamos a estar un largo tiempo aquí- dijo dándose cuenta de que había anochecido.

-Te late bien- respondió resoplando- ¡No puedo creer que te lo tomes tan bien!
¡Me enbronca que no admitas que estamos así por tu culpa!

-Yo no tengo la culpa de que tu no veas por donde vas- contestó frunciendo el seño y parándose del lugar donde estaba ( no era al lado de ella porque temía que le ladrara o algo parecido).

Violetta también se paró y extendió su dedo acusador.

-No me hagas reir, ¡Tu eres el culpable de que mi pie este asi, de que estemos perdidos y de que ninguno de los dos celulares sean viables para salir de esto!

Después de pensarlo mucho habían probado con el teléfono del chico ( pero murió antes de intentarlo).

-¿Por que no disfrutamos este momento para conocernos mejor?- dijo sonriendo picaramente.

Violetta le pisó el pie justo en el momento en el cual vieron una luz que venía desde el principio de una calle.

-Un taxi..¡Un taxi!- gritó Violetta- dile que pare.

Y asi fue, los dos se subieron al coche y se dirigieron al hospital. Según lo que dijo el hombre estaban mas lejos que cerca. Leon se tomó el pie con disimulo, sufriendo en silencio por la pisotada.












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