jueves, 24 de septiembre de 2015

CAPITULO 34

-¡Es la misma que yo soñé!- gritó Violetta atónita. León apoyó su guitarra en el césped. No entendía las palabras de la niña.

-Estamos conectados de una manera excepcional- continuó hablando Violetta. Juntó sus manos sobre su regazo cuando descubrió que el mexicano quería recostarse sobre el mismo. Las quitó rápidamente y le permitió reposar su cabeza.

-Esto si que no me lo esperaba- fue lo unico que salió de su boca.

-¡Es increíble León! ¡No puedo creerlo!- dijo Violetta sonriendo. El mexicano la observó detenidamente. Era tan hermosa. Se moría de ganas de darle un beso. Pero se contuvo. No creía buena idea ir tan rápido después de todo lo ocurrido.

-¿Recuerdas cuando te dije que te quería presentar a alguien? Bueno ya es hora.

-¿Estas seguro? Me asustas, nisiquiera se de que se trata ésto.

-¿Que somos?- contestó dudando de su relación. Violetta puso cara de "es enserio?"

-¿Somos amigos, amienemigos, novios?- preguntó una vez mas.

-Me encanta amienemigos- respondió Violetta sonriendo.

-No quiero que seas mi amienemiga, quiero que seas mi novia, ¿Es mucho pedir?

-¿Es esto una petición?

-Llámalo como quieras- dijo él sentándose bruscamente- ¿Que dices Violetta? ¿Te late probarme?

-Es muy graciosa tu forma de seducir- rió la argentina. Acto seguido León se tiró sobre ella dejándola entre el suelo y él.

-¿Te acuerdas que habías dicho que...?- empezó hablando a lo que León respondió con un beso. Luego se paró, le extendió su mano y caminaron de la mano hacia un árbol. Entonces, Violetta quedó contra él. León colocó sus manos en su cintura, ella en su cara y comenzaron a besarse perdiendo el miedo poco a poco y volviendo el beso cada vez mas feroz, mas irresistible, mas atrapante.

Ninguno de los dos recordaba haber vivido algo igual antes. Violetta disfrutaba de cada beso, la consumía, le ponía los pelos de punta, le provocaba sensaciones raras en su estómago. No quería admitirlo, no podía admitirlo ¡Estaba enamorada! Vaya suerte encontrar el amor de este modo..

Y es raro. Porque la relación nunca fue de amigos.. Mas de amienemigos.

León se apartó para mirarla a los ojos. Era tan lindos, tan profundos. De repente se encontró perdido, enredado en una enredadera imposible de huir. Estaba locamente pegado a esa chica, no podía expresar lo que sentía. Nadie podría comprenderlo. Solo ellos lo entendían. Su profundo amor los unía. La canción que soñaron los unía. Quien sabe que fuerza está detrás de eso.

-Estuve pensando que tal vez me cambie mi nombre de pila- dijo León soltándola. Al minuto comenzó a entretenerse con su largo y suave cabello.

-¿Y como te vas a llamar?- Violetta puso sus manos al rededor de su cuello.

-¿Que te parece Leonidas?- Violetta lanzó una carcajada. Creyó ver al ancianito cerca de ellos mirarla con descaro. Estaba paseando a su perro tranquilamente.

-Oye no te rias- fingió estar molesto- no me estas tomando enserio.

-Perdona- se disculpó y le robó un beso corto. León sonrió divertido.

-Si vas a besarme cada vez que te disculpas entonces debo hacer un plan para que vivas cometiendo errores.

Violetta levantó las cejas.

-¡Detenlo!- gritó León de repente. Su expresión estaba preocupada- ¡Ese perro quiere mear sobre la guitarra!

Salieron corriendo hacia ella. Demasiado tarde. El caniche habia dejado su huella en el instrumento musical.

*Maldito ansiano*- dijo León entre dientes.





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