-No te rías malo- pidió Violetta cuando sin querer rompió el tacón de sus zapatos.
-Ya, esta bien- respondió León- trata de sentarte.
Violetta caminó como pudo hasta llegar a la manta sobre el pasto que León había puesto.
-Quiero presentarte a alguien ¿Me sigues?- dijo el mexicano sonriéndole.
-No puedo caminar así- rezongó.
-Esta vez me vas a dejar cargarte me imagino...o si quieres puedes ir solita..
-No, no- dijo y León sonrió para si.
Violetta fue a cacoyito hasta llegar al auto que estaba aparcado a tres cuadras de donde estaban. Durante la caminata comentó que le temía a las motos, eso hizo pensar a León una razón para no querer volverse con él el otro día, aparte de la que ya sabia.
-Es que no me gustan por que van muy rápido, en si la velocidad me molesta.
-¿Asi que..te molesta la velocidad?- preguntó preparado para correr y así fue.
-¡León para por favor! - rogó riéndose. Los dos se divertían tanto, que olvidaron el tiempo. El niño saltó por una baya y terminaron los dos acostados en el pasto, riendo a mas no poder. El tacón que Violetta sostenía voló por los aires. Ya nada importaba..¿O había algo pendiente aún?
Quedaron recostados frente a frente. Ninguno hablaba. Solo se observaban.
-¿Te han dicho alguna vez que eres bellísima?- alabó pasando su dedo índice por sus mejillas.
Violetta no habló. Cerró los ojos ante esa caricia.
-Y que eres tan dulce, buena, amable..¿No querías quererme o si?
-Ya- dijo ella- al principio no, aunque debes seguir siendo el mismo egocéntrico y chamuyero de siempre.
-Oye, te estoy diciendo cosas lindas y ¿Me atacas?- Violetta rió.
-¿Que significa ésto Violetta?- Germán y Tomás estaban parados justo delante de ellos tapándoles el sol.
segui quiero saber que v a a pasar
ResponderEliminar